de la clínica móvil y sus aportes.
hace unos años, supe que había una clínica móvil que partía del colegio de mis hijos a trabajar junto al hogar de cristo con los mendigos, nunca pude ir, pero el año pasado, decidí que sí, que me la iba a jugar por estar donde las papas queman, donde hace frío, donde hay hambre.
y partimos una fría noche invernal, siete personas, de las cuales dos éramos nuevas. fue el primer acercamiento, a un mundo en que igual me manejo por profesión, pero otra cosa es hacerlo en tus tiempos personales, dejando hijos y deberes por algunas horas, no entendiendo todos mi opción. fue bonito, conversamos, cantamos, recibieron la atención médica que necesitaban y nos fuímos. con mi yunta nos tomamos después un café, para variar, y el hablar de lo que a uno le pasa después de, empezó a poner la diferencia.
luego, en las semanas siguientes, el equipo empezó a cambiar, llegaban nuevos aportes y miradas, todos y todas muy interesantes, se iban otros, había un nuevo grupo, porque en eso nos convertimos rápidamente, creamos un espacio de intimidad pocas veces visto en tan poco tiempo, las conversas en y después del trabajo eran cada vez más personales, de lo que a cada uno nos pasaba, más encima, varios estábamos separados, lo que hacía que tuviéramos tanto tema en común y tantas ganas de ayudar todos.
y pasó que nos hicimos visitantes frecuentes a un lugar determinado, un galpón cerca de la vega poniente, donde todos nos conocen hasta por los nombres, donde el hablar y aprender de sus vidas para mí fue tan relevante, que me permitió acercarme a temas personales postergados, a rescatar del pasado y entender, creando así presente y futuro con la sister.
hubo algunos espectadores privilegiados del proceso, que me acompañaron desde la conversa oportuna, desde el abrigarme si tenía frío, cosa frecuente, desde las llamadas oportunas, como aquella justo antes del primer encuentro con la princesita, desde la mirada entera y total, desde el interesarse y preocuparse por donde estaba y como estaba aquel día. bien por eso. gracias a todos y a cada uno. era una tarea de vida en que estuvieron conmigo.
y ahora que se acaba el verano, estamos creando nuevas instancias, nuevas formas para vernos y hablar, en marzo formaremos tal vez nuevos equipos, seremos algunos más, algunos menos, pero los miércoles seguiremos al pié del cañón, marcando la diferencia, por ellos y por nosotros, por simplemente saber que están allí y que nos esperan, como para la cena de navidad.
al final, uno no sabe quién gana más, si ellos o uno, yo sólo aseguro que lo que yo gané es inconmensurable, increible, inimaginable.
un abrazo desde la total emoción, diamelita.
y partimos una fría noche invernal, siete personas, de las cuales dos éramos nuevas. fue el primer acercamiento, a un mundo en que igual me manejo por profesión, pero otra cosa es hacerlo en tus tiempos personales, dejando hijos y deberes por algunas horas, no entendiendo todos mi opción. fue bonito, conversamos, cantamos, recibieron la atención médica que necesitaban y nos fuímos. con mi yunta nos tomamos después un café, para variar, y el hablar de lo que a uno le pasa después de, empezó a poner la diferencia.
luego, en las semanas siguientes, el equipo empezó a cambiar, llegaban nuevos aportes y miradas, todos y todas muy interesantes, se iban otros, había un nuevo grupo, porque en eso nos convertimos rápidamente, creamos un espacio de intimidad pocas veces visto en tan poco tiempo, las conversas en y después del trabajo eran cada vez más personales, de lo que a cada uno nos pasaba, más encima, varios estábamos separados, lo que hacía que tuviéramos tanto tema en común y tantas ganas de ayudar todos.
y pasó que nos hicimos visitantes frecuentes a un lugar determinado, un galpón cerca de la vega poniente, donde todos nos conocen hasta por los nombres, donde el hablar y aprender de sus vidas para mí fue tan relevante, que me permitió acercarme a temas personales postergados, a rescatar del pasado y entender, creando así presente y futuro con la sister.
hubo algunos espectadores privilegiados del proceso, que me acompañaron desde la conversa oportuna, desde el abrigarme si tenía frío, cosa frecuente, desde las llamadas oportunas, como aquella justo antes del primer encuentro con la princesita, desde la mirada entera y total, desde el interesarse y preocuparse por donde estaba y como estaba aquel día. bien por eso. gracias a todos y a cada uno. era una tarea de vida en que estuvieron conmigo.
y ahora que se acaba el verano, estamos creando nuevas instancias, nuevas formas para vernos y hablar, en marzo formaremos tal vez nuevos equipos, seremos algunos más, algunos menos, pero los miércoles seguiremos al pié del cañón, marcando la diferencia, por ellos y por nosotros, por simplemente saber que están allí y que nos esperan, como para la cena de navidad.
al final, uno no sabe quién gana más, si ellos o uno, yo sólo aseguro que lo que yo gané es inconmensurable, increible, inimaginable.
un abrazo desde la total emoción, diamelita.
