de aquel lugar....
hay un lugar en esta enome ciudad que siempre me sorprende, en cada visita descubro cosas nuevas, más bien , mis miradas hacia el lugar son distintas, me parece fascinante el poder mirar, casi como un intruso, la interacción entre de sus invitados.
hay de todo, gente grande, gente chica, de variados niveles sociales, algunos con cara de aburridos, por encontrar siempre lo mismo, otros a la expectativa de lo sorprendente, otros en plena búsqueda, casi desenfrenada, otros en busca de un buen grupo de amigos que aplaquen la soledad, algunos espectadores, como yo, que lo que más gozamos es el observar y de repente, ser parte de, por un rato, de escuchar sus historias, de compartir con gente que no es parte de nuestro mundo habitual, que saca de lo rutinario y que a la vez, también siente la misma sensación de querer, en algún momento, compartir la vida de otra manera.
en mi primera visita, no hablaba casi con nadie, sólo con mis amigas, tenía susto a lo desconocido, se me pasó luego..... tanto llover agotó mis defensas. luego, se convirtió en lugar habitual de reunión, también en centro de descarga energética frente a los sucesos de la vida, después pasó a ser panorama frecuente, hoy es parte de lo cotidiano, está dentro de los lugares posibles para juntarnos como en otros sitios con la gente cercana, para pasar un rato agradable, protegida, hasta cuidada por el resto de la concurrencia, que siempre se preocupa de quien entra y sale de allí.
así que, en algún día del mes, nos veremos por allí, un abrazo, yo.
hay de todo, gente grande, gente chica, de variados niveles sociales, algunos con cara de aburridos, por encontrar siempre lo mismo, otros a la expectativa de lo sorprendente, otros en plena búsqueda, casi desenfrenada, otros en busca de un buen grupo de amigos que aplaquen la soledad, algunos espectadores, como yo, que lo que más gozamos es el observar y de repente, ser parte de, por un rato, de escuchar sus historias, de compartir con gente que no es parte de nuestro mundo habitual, que saca de lo rutinario y que a la vez, también siente la misma sensación de querer, en algún momento, compartir la vida de otra manera.
en mi primera visita, no hablaba casi con nadie, sólo con mis amigas, tenía susto a lo desconocido, se me pasó luego..... tanto llover agotó mis defensas. luego, se convirtió en lugar habitual de reunión, también en centro de descarga energética frente a los sucesos de la vida, después pasó a ser panorama frecuente, hoy es parte de lo cotidiano, está dentro de los lugares posibles para juntarnos como en otros sitios con la gente cercana, para pasar un rato agradable, protegida, hasta cuidada por el resto de la concurrencia, que siempre se preocupa de quien entra y sale de allí.
así que, en algún día del mes, nos veremos por allí, un abrazo, yo.
